CONÓCETE:
Si aprendes a distinguir tus emociones, te será más fácil tener control sobre lo que sientes y, por lo tanto, de tus actos.
ELIMINA LA NEGATIVIDAD:
Más que tener la razón, preocúpate por superar los conflictos que van surgiendo en tu vida.
OLVIDA:
Concéntrate en la situación actual y aprende a perdonar. Los rencores solo agrandan los problemas.
DIVIÉRTETE:
Ve las cosas buenas de la vida y ten sentido del humor frente a tus problemas.

ESCUCHA:
Pon atención a lo que dicen los demás, interésate por lo que les pasa y no te centres siempre solo en ti misma.
RELÁJATE:
Todos vivimos situaciones incómodas. Con tranquilidad saldrás de cualquier pensamiento negativo, pero si te enojas no lo lograrás.

